Hoy os traigo las diferencias entre ciencia ficción dura y ciencia ficción blanda, pero desde mi punto de vista, por supuesto sin ánimo de ofender, con diferentes opiniones, solamente aclarando estos dos conceptos desde mi punto de vista y con mis propias definiciones.
Aunque estos términos se han puesto de moda de una forma u otra, conviene aclarar de dónde vienen y cómo se analizan para que los fans de la ciencia ficción podamos identificar la ciencia ficción dura y ciencia ficción blanda y poder disfrutarla en consecuencia.
La ciencia ficción blanda se define como oposición a la ciencia ficción dura.
Durante la edad de oro la ciencia ficción tuvo un carácter claramente divulgativo, al menos entre los escritores serios como Isaac Asimov, Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke. Entre estos autores surgió una rama del género en el que la ciencia y la tecnología eran tratados con absoluto rigor: esto es lo que se llamó ciencia ficción dura (en concreto, Clarke fue uno de los máximos exponentes de este subgénero).
Hubo, sin embargo, otros autores cuyas obras, pese a ser consideradas ciencia ficción, admitían muchas licencias en cuanto al rigor científico (Ray Bradbury y sus Crónicas marcianas serían un magnífico ejemplo). No hablamos exactamente de space opera (aunque ésta se tomó notables licencias en cuanto a la plausibilidad de sus "explicaciones científicas") sino más bien de obras con un carácter literario o poético mucho más elaborado.
La nueva ola trajo consigo escritores como Ursula K. LeGuin y Philip K. Dick, cuya ciencia ficción se alejaba definitivamente de los estándares de la ciencia ficción dura, buscando una mayor calidad literaria y, sobre todo, especular acerca del hombre mismo, abandonando toda intención divulgativa (al menos desde el punto de vista de las ciencias puras).
Este segundo tipo de ciencia ficción es el que se denomina ciencia ficción suave.
La ciencia ficción dura o ciencia ficción hard, traducción literal del término inglés hard science fiction (en ocasiones abreviado como hard SF), es un subgénero de la ciencia ficción caracterizado por conceder una especial relevancia a los detalles científicos o técnicos de la narración.12 El término fue utilizado por primera vez en 1957 por P. Schuyler Miller en una reseña sobre la novela Islands of Space de John W. Campbell, Jr., publicada en la revista Astounding Science Fiction.345 El término complementario ciencia ficción blanda, que surgió por analogía con el concepto «ciencia ficción dura»,6 apareció por primera vez a finales de la década de 1970 como un modo de describir la ciencia ficción en la cual la coherencia científica no es relevante o en la que no se tienen en cuenta los conocimientos científicos de la época.
El término se formó por analogía con la distinción popular entre las ciencias «duras» (ciencias naturales) y «blandas» (ciencias sociales). Sin embargo, estos conceptos no forman parte de una categorización rigurosa, sino que son una forma de definir las historias que los críticos y el público han encontrado útil. En realidad, no existe una clasificación dicotómica entre ciencia ficción «dura» y «blanda», sino que hay distintas escalas entre la ciencia ficción «más dura» y la «más blanda».
Por ejemplo, una saga muy amada por todos los fans, pero que es un disparate en cuanto a la ciencia, es Star Wars, aunque meten algunos factores científicos a lo largo de la historia de cada película, en otros casos hacen burradas, como entrar en planetas a pelo, no usar trajes espaciales, o saltar al hiperespacio entre asteroides, etc. Algo que parece super cool y queda de lujo para los efectos especiales, pero que sería catastrófico para la fisonomía humana si esto se diera en la realidad .
Sin embargo estos aspectos que se acercan a la ciencia más estricta es algo que tratan muy bien en la serie de The Expanse y en la mayoría de puntos de la saga Fundación de Asimov. Sin duda dos grandes referentes para el citado desarrollo que llevó a cabo bajo el nombre de Beyond Space.
Ciencia ficción dura vs ciencia ficción blanda
La ciencia ficción blanda se define como oposición a la ciencia ficción dura.
Durante la edad de oro la ciencia ficción tuvo un carácter claramente divulgativo, al menos entre los escritores serios como Isaac Asimov, Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke. Entre estos autores surgió una rama del género en el que la ciencia y la tecnología eran tratados con absoluto rigor: esto es lo que se llamó ciencia ficción dura (en concreto, Clarke fue uno de los máximos exponentes de este subgénero).
Hubo, sin embargo, otros autores cuyas obras, pese a ser consideradas ciencia ficción, admitían muchas licencias en cuanto al rigor científico (Ray Bradbury y sus Crónicas marcianas serían un magnífico ejemplo). No hablamos exactamente de space opera (aunque ésta se tomó notables licencias en cuanto a la plausibilidad de sus "explicaciones científicas") sino más bien de obras con un carácter literario o poético mucho más elaborado.
La nueva ola trajo consigo escritores como Ursula K. LeGuin y Philip K. Dick, cuya ciencia ficción se alejaba definitivamente de los estándares de la ciencia ficción dura, buscando una mayor calidad literaria y, sobre todo, especular acerca del hombre mismo, abandonando toda intención divulgativa (al menos desde el punto de vista de las ciencias puras).
Este segundo tipo de ciencia ficción es el que se denomina ciencia ficción suave.
La ciencia ficción dura o ciencia ficción hard, traducción literal del término inglés hard science fiction (en ocasiones abreviado como hard SF), es un subgénero de la ciencia ficción caracterizado por conceder una especial relevancia a los detalles científicos o técnicos de la narración.12 El término fue utilizado por primera vez en 1957 por P. Schuyler Miller en una reseña sobre la novela Islands of Space de John W. Campbell, Jr., publicada en la revista Astounding Science Fiction.345 El término complementario ciencia ficción blanda, que surgió por analogía con el concepto «ciencia ficción dura»,6 apareció por primera vez a finales de la década de 1970 como un modo de describir la ciencia ficción en la cual la coherencia científica no es relevante o en la que no se tienen en cuenta los conocimientos científicos de la época.
El término se formó por analogía con la distinción popular entre las ciencias «duras» (ciencias naturales) y «blandas» (ciencias sociales). Sin embargo, estos conceptos no forman parte de una categorización rigurosa, sino que son una forma de definir las historias que los críticos y el público han encontrado útil. En realidad, no existe una clasificación dicotómica entre ciencia ficción «dura» y «blanda», sino que hay distintas escalas entre la ciencia ficción «más dura» y la «más blanda».
Análisis de definición de ciencia ficción dura y blanda.

Por ejemplo, una saga muy amada por todos los fans, pero que es un disparate en cuanto a la ciencia, es Star Wars, aunque meten algunos factores científicos a lo largo de la historia de cada película, en otros casos hacen burradas, como entrar en planetas a pelo, no usar trajes espaciales, o saltar al hiperespacio entre asteroides, etc. Algo que parece super cool y queda de lujo para los efectos especiales, pero que sería catastrófico para la fisonomía humana si esto se diera en la realidad .
Sin embargo estos aspectos que se acercan a la ciencia más estricta es algo que tratan muy bien en la serie de The Expanse y en la mayoría de puntos de la saga Fundación de Asimov. Sin duda dos grandes referentes para el citado desarrollo que llevó a cabo bajo el nombre de Beyond Space.
Ejemplos de ciencia ficción dura y blanda.
Dicho esto, ha llegado la hora de poner ejemplos de películas en ambos lados de la ciencia ficción.Ciencia ficción dura
Saga de la Fundación (1942) de Isaac Asimov Misión de gravedad (1953) de Hal Clement, donde se nos describe la vida en un planeta con gravedades que oscilan entre las 3 y las 600 G. Tau Zero (1970) de Poul Anderson, donde una nave sin control se acerca a la velocidad de la luz produciéndose todo tipo de efectos extraños. Mundo Anillo (1970) de Larry Niven, en la cual se nos describe un mundo con forma anular que se extiende alrededor de toda la órbita de su sol. Cita con Rama (1973) de Arthur C. Clarke. Huevo del dragón (1980) de Robert L. Forward,11 en la que nos asombramos con la descripción de formas de vida en una estrella de neutrones. Cronopaisaje (1980) de Gregory Benford, de las que más se han acercado a cómo es en realidad el mundo científico, mezclado con una trama de comunicaciones con el pasado. Fiasco (1986) de Stanisław Lem, en la cual el autor nos sorprende con una visión un tanto pesimista de la capacidad tecnológica humana que llega al punto de ser hábil en la resurrección de muertos y en la manipulación del tiempo y de un sistema planetario entero. La trilogía marciana (Marte rojo (1992), Marte verde (1993), Marte azul (1996)) de Kim Stanley Robinson,1213 en la que se describe la terraformación de Marte. Cuarentena (1992) de Greg Egan, que mezcla metafísica con física cuántica.